EL PACTO Y LA LIGA SOLÉMNE

PARA LA REFORMA Y DEFENSA DE LA RELIGION, PARA EL HONOR Y DICHA DEL REY, Y PARA LA PAZ Y SEGURIDAD DE LOS TRÉS REINOS DE ESCOCIA, DE INGLATERRA Y DE IRLANDA.

Tomado y subscrito varias veces por el rey Carlos II y por todos los rangos de los trés dichos reinos.

17 de agosto de 1643

Jeremiás 50:5 Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid, y juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.
Proverbios 25:5 Aparta al impío de la presencia del rey, Y su trono se afirmará en justicia.
2 Crónicas 15:15 Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes.
Gálatas 3:15 Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

Traducido por: Edgar Alfonso Ibarra Jr.

Nosotros: nobles, barones, caballeros, ciudadanos, burguéses, ministros del Evangelio y gente común de toda clase, en los reinos de Escocia, Inglaterra e Irlanda, por la providencia de DIOS, viviendo bajo un solo Rey y siendo de una sola religion reformada, teniendo ante nuestros ojos la gloria de DIOS y el progreso del reino de nuestro Señor y Salvador JESUCRISTO, el honor y dicha de la majestad del Rey y de su posteridad y la verdadera libertad pública, la seguridad y la paz de los reinos, en que la condición individual de cada uno es incluída: y recordando las maquinaciones, las conspiraciones, los intentos y prácticas sangrientas y traicioneras de los enemigos de DIOS contra la religion verdadera y los que la profesan en todo lugar, especialmente en estos trés reinos, desde que comenzó la reforma de religión; y por cuanto su furor, poder y arrogancia recientes, en éste tiempo han aumentado y han sido agitados, tenemos el estado deplorable de la iglesia y reino de Irlanda, el estado oprimido de la iglesia y reino de Inglaterra y el estado précario de la iglesia y reino de Escocia, como testimonios públicos y presentes de estos [males]. Ahora al fin (despúes de otros métodos de súplica, amonestación, protésta y sufrimientos), para nuestra preservación y de nuestra religión de la ruina y destrucción total, en conformidad a la práctica loable de estos reinos en tiempos pasados, y el ejemplo del pueblo de DIOS en otras naciones, después de una consideración madura, acordamos y nos determinamos a entrar en una Liga Mútua y en un Pacto Solémne, con lo cual todos nosotros convenimos, y cada uno de nosotros individualmente, con nuestras manos levantadas al DIOS Más Altisimo, juramos,

  1. Que nosotros sincéra, reál y constantemente, por medio de la gracia de Dios, nos esforzarémos, en nuestros varios puestos y oficios, preservar la religión reformada en la iglesia de Escocia, en doctrina, en adoración, en disciplina y en el gobierno eclesiástico, contra nuestros enemigos comúnes; que nos esforzarémos en reformar la religion en los reinos de Inglaterra e Irlanda, en doctrina, en adoración, en disciplina y en el gobierno eclesiástico, de acuerdo a la palabra de DIOS, y el ejemplo de las mejores iglesias reformadas; y que nos esforzarémos en traer a las iglesias de Dios de los trés reinos a la unión y uniformidad más cercanas en religión, en la Confesión de Fe, en la Forma de Gobierno Eclesiástico, en el Directorio de Adoración y en la instrucción por catecismo; para que nosotros y nuestra posteridad después de nosotros, puedan, como hermanos, vivir en fe y en amor, y para que el Señor le plazca morar en medio de nosotros.
  2. Que nosotros de tal manera, sin hacer acepción de personas, nos esforzarémos en extirpar el papismo, la prelacía (a saber, el gobierno eclesiástico por arzobispos, obispos, sus cancilleres y comisarios, décanos, décanos y cabildos, arcedianos y cualquier otro oficial eclesiástico que dependa en esa jerarquía), las supersticiones, herejías, divisiones, profanidades y cualquier otra cosa que sea contraria a la sana doctrina y a la eficácia de la piedad, para no partícipar en los pecados de otros y así exponernos al peligro de recibir sus plagas; y para que el Señor sea uno y su nombre uno, en los trés reinos.
  3. Nos esforzarémos con la misma sinceridad, realidad y constáncia, en nuestros oficios diversos, con nuestros estados y vidas, mutuamente en preservar los derechos y privilegios de los Parlamentos y la libertad de los trés reinos; y en preservar y defender la Majestad del Rey, su persona y autoridad para mantener y defender la religión verdadera y libertades de los reinos; para que el mundo pueda testificar junto con nuestras consciencias de nuestra lealtad, y que no tenemos pensamientos ni intenciones de disminuír el poder justo y grandeza de su Majestad.
  4. También nos esforzarémos, con toda fidelidad, en traer a luz a todos aquellos que son o serán sediciosos, agitadores o instrumentos de maldad, y que están impidiendo la reforma de religión, dividiendo el rey de su pueblo o de un reino de otro, o formando cualquier facción o partido entre la gente, contrariamente a éste Pacto y Liga; para que sean traidos a juicio público y que reciban el castigo adecuado, según el grado que merezcan o requieran sus ofensas, o que las cortes supremas de ambos reinos respectivamente, u otros teniendo autoridad delegada de ellas para este fín, juzgen conveniente.
  5. Y entre tanto que la dicha de una paz bendita entre estos reinos (negada en tiempos pasados a nuestros progenitores) por la buena providencia de DIOS, nos es dada, y ha sido recientemente finalizada y establecida por ambos Parlamentos; cada uno de nosotros, de acuerdo a sus puestos e interéses, nos esforzarémos a que se mantegan unidos en una paz y unión firme para toda posteridad; y que se haga justicia sobre aquellos que obstinadamente se oponen a ello, en la manera que se ha expresado en el artículo precedente.
  6. También nosotros, de acuerdo a nuestros puestos y oficios, en ésta causa común de religión, de libertad y de paz de los reinos, ayudarémos y defenderémos todos aquellos que entrán en éste Pacto y Liga, para mantener y alcanzar esto mismo. Y no nos dejarémos (directamente o indirectamente) por cualquier confederación, persuasión o terror, ser divididos y separados de esta bendita unión y acuerdo, ya sea para hacer defección al lado contrario, o para darnos a una indiferencia detestable o neutralidad en esta causa que concierne tanto la gloria de DIOS, el bienestar del reino y el honor del Rey; sino que todos los días de nuestra vida, nos mantendrémos en ello en una manera celósa y constante contra toda oposición, y promoverémos esto mismo, de acuerdo a nuestra capacidad, contra todo impedimento y estorbo cualquiera que sea; y lo que nosotros no podámos suprimir o vencer, lo publicarémos y lo darémos a conocer, para que sea oportunamente impedido o quitado. Todo esto harémos como si fuése ante la presencia de Dios.

Y, por que estos reinos son culpables de muchos pecados y provocaciones contra DIOS y contra su Hijo JESUCRISTO, como es muy manifiesto por nuestros aflicciones y peligros actuales, el fruto de ello; profesamos y declaramos, ante DIOS y ante el mundo, nuestro verdadero deseo de ser humillados por nuestros pecados y por los pecados de estos reinos. Particularmente, en que no hemos, como deberíamos haber valorizado el beneficio inestimable del evangelio; en que no hemos luchado por su pureza y por su poder; en que no nos hemos esforzado a recibir a CRISTO en nuestros corazones, ni tampóco en caminar de manera digna de él en nuestras vidas. Todo lo cual ha sido causa de otros pecados y transgresiones que tanto abundan entre nosotros. Y nuestro verdadero propósito, deseo y dedicación para nosotros mismos y para todos los que están bajo nuestro poder y cargo (tanto pública como individualmente, en todos los deberes que nosotros debemos a DIOS y al hombre) y sin alguna pretención es esforzarnos en enmendar nuestras vidas, y que cada uno de nosotros vaya delante de los demás en ejemplo de una verdadera reforma; con el fín de que el Señor aléje de nosotros su ira y su gran indignación, y que establezca estas iglesias y reinos en la verdad y en la paz.

Y este Pacto lo hacemos en la presencia del DIOS TODOPODEROSO (que escudriña todos los corazones) con una verdadera intención de cumplir ésto mismo, según darémos cuenta en ese gran día, cuando los secretos de todos los corazones séan descubiertos. Y con mucha humildad implorámos al Señor que nos fortalézca con su Espíritu Santo para este fin, y que bendiga nuestros deseos y procedimientos con tal éxito, en tanto que sirva para el socórro y seguridad de su pueblo y ánimo a otras iglesias cristianas que gimen bajo, o están en peligro del yugo de la tirania anticristiana, para que se unan en ésta misma o en una asociación y pacto semejantes, para la gloria de DIOS, para el progreso del reino de JESUCRISTO y para la paz y tranquilidad de los reinos y repúblicas cristianas.